martes 8 de marzo de 2011

Atraco a las diez

Me encanta el tren. Da gusto viajar en tren. Salvo cuando la gente berrea por el móvil en el vagón, todo me parece perfecto en el tren. En el tren. Fuera es otra cosa.

No hace mucho, estuve a punto de perder un AVE porque no había quien aparcara en Santa Justa. En los alrededores, me refiero, porque aunque la hora no era precisamente punta era una auténtica odisea aparcar correctamente. Ante el temor de perder el tren (en realidad debí haberlo perdido, pero llegué al límite de los límites), aparqué en el parking de pago que hay justo enfrente de la entrada de la estación. Procuro no hacerlo y está claro el por qué.

Trayecto ida y vuelta más estancia por trabajo igual a once horas. Me llevé mi coche como a las diez. Precio: 28,50 euros. Un día completo en el aeropuerto: 14,40 euros. Contando con el descuento por ida y vuelta, el parking me vino a salir más o menos lo que cuesta un billete de AVE a Córdoba. Venga vale, igual exagero con lo del atraco, pero no parece razonable y desde luego se le acerca mucho.