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martes, 11 de enero de 2011
El espejo de la crisis
El espejo de la crisis. Pocos ejemplos mejores que el que acompaña de lo que viene a ser imposibilidad de mantener el nivel de vida de años atrás.
martes, 13 de julio de 2010
El Mundial no paga facturas... todavía
El Mundial no frena los pagos hipotecarios a pesar del subidón moral y para colmo ni siquiera está sirviendo para que te reembolsen ciertas compras tecnológicas que por lo visto estaban de promoción aprovechando que España nunca ganaba. Pero las previsiones apuntan a que el título en la Copa del Mundo puede suponer un impulso a la economía que ningún factor corriente conseguiría.
Otra cosa será que, como denuncia Facua, te devuelva el dinero Toshiba si ha incumplido la promoción la cual devolvía el importe de televisores y portátiles si España era campeona o TomTom el de los navegadores. Medir los riesgos es lo que mejor ha hecho Del Bosque en el Mundial, y parece que no lo hicieron ninguna de las dos empresas, que se exponen a una severa sanción y a un descrédito que ríete del mejor gabinete de comunicación imaginable. Al parecer, Toshiba había suscrito un seguro de dos millones de euros para cubrir esa contingencia, pero ahora ambas firmas esgrimirían que había que registrarse en su web para optar al regalo, y resulta que eso no venía en las bases, etc, etc.
Con independencia de este descrédito, hay cosas que sí tienen crédito. Ganar el Mundial tiene crédito. No hay más que mirar estudios (previsiones, siempre con riesgos) y también realidades. Antes del Mundial se estimó que conseguir el título podría incrementar hasta en un 1,3% del PIB nacional. Ahora, con la Copa del Mundo paseada por todo Madrid, la estimación se ha moderado hasta situarse entre 0,5% y 0,7%, que sigue siendo una bendición en los tiempos que corren, para qué engañarnos, y un dato espectacular para este 2010. Eso al margen de la inversión en forma de capitales extranjeros que España sea capaz de atraer gracias al exponencial crecimiento del valor de la imagen del producto España.
Después de ser campeona del mundo en 2006, las cifras del turismo en Italia se incrementaron en un 12%. Era antes de la crisis, claro, y en España se da como techo un aumento del 10%, que sigue siendo una burrada, una bendita burrada, máxime para un país cuya industria más potente es la turística.
Habrá que dejar pasar algo de tiempo para ver si realmente hay un impacto real en la economía nacional, y si este impulso moral logra no frenar el consumo como estaba previsto por la subida del IVA. Si la Federación va a ingresar tal que 50 millones de euros (más o menos 30 de premio directo de la FIFA y el resto en variables por publicidad oficial, más lo que consiga de la gestión de la suya propia...), qué no serán capaces de conseguir los sesudos asesores presidenciales, ¿no? ¿Quién decía que Zapatero, autoproclamado ministro de Deportes, era gafe? (Siempre he pensado como Alfonso Guerra: "Es un tipo con suerte"). España gana en (casi) todo... ¿Quién se queja ahora de los 600.000 euros por cabeza de prima por ganar el Mundial?
Otra cosa será que, como denuncia Facua, te devuelva el dinero Toshiba si ha incumplido la promoción la cual devolvía el importe de televisores y portátiles si España era campeona o TomTom el de los navegadores. Medir los riesgos es lo que mejor ha hecho Del Bosque en el Mundial, y parece que no lo hicieron ninguna de las dos empresas, que se exponen a una severa sanción y a un descrédito que ríete del mejor gabinete de comunicación imaginable. Al parecer, Toshiba había suscrito un seguro de dos millones de euros para cubrir esa contingencia, pero ahora ambas firmas esgrimirían que había que registrarse en su web para optar al regalo, y resulta que eso no venía en las bases, etc, etc.
Con independencia de este descrédito, hay cosas que sí tienen crédito. Ganar el Mundial tiene crédito. No hay más que mirar estudios (previsiones, siempre con riesgos) y también realidades. Antes del Mundial se estimó que conseguir el título podría incrementar hasta en un 1,3% del PIB nacional. Ahora, con la Copa del Mundo paseada por todo Madrid, la estimación se ha moderado hasta situarse entre 0,5% y 0,7%, que sigue siendo una bendición en los tiempos que corren, para qué engañarnos, y un dato espectacular para este 2010. Eso al margen de la inversión en forma de capitales extranjeros que España sea capaz de atraer gracias al exponencial crecimiento del valor de la imagen del producto España.
Después de ser campeona del mundo en 2006, las cifras del turismo en Italia se incrementaron en un 12%. Era antes de la crisis, claro, y en España se da como techo un aumento del 10%, que sigue siendo una burrada, una bendita burrada, máxime para un país cuya industria más potente es la turística.
Habrá que dejar pasar algo de tiempo para ver si realmente hay un impacto real en la economía nacional, y si este impulso moral logra no frenar el consumo como estaba previsto por la subida del IVA. Si la Federación va a ingresar tal que 50 millones de euros (más o menos 30 de premio directo de la FIFA y el resto en variables por publicidad oficial, más lo que consiga de la gestión de la suya propia...), qué no serán capaces de conseguir los sesudos asesores presidenciales, ¿no? ¿Quién decía que Zapatero, autoproclamado ministro de Deportes, era gafe? (Siempre he pensado como Alfonso Guerra: "Es un tipo con suerte"). España gana en (casi) todo... ¿Quién se queja ahora de los 600.000 euros por cabeza de prima por ganar el Mundial?
jueves, 1 de julio de 2010
Consideraciones sobre el IVA
1 de julio de 2010. El IVA sube por primera vez en un buen puñado de años, nada menos que quince. Razones a favor y en contra hay las que quieran, cada uno puede escoger la que le parezca más oportuna o más cercana a sus creencias. Básicamente, son estas:
A favor:
Aumentar la recaudación para reducir el déficit público, que está ahogando el margen de maniobra del Estado y también de las empresas. Los datos no mienten, con independeencia del apoyo/rechazo a Zapatero y su gobierno: en 2009, el Estado gastó el doble de lo que ingresó. Insostenible se mire por donde se mire.
Mantener el gasto social (que por la tendencia del paro tendrá que subir por fuerza en los PGE) a través de esos ingresos extra, al tiempo que poder reimpulsar ayudas a las pymes, que se pueden ir a pique de forma masiva sin medidas que lo eviten (y ya se sabe que las pymes suponen la base laboral española)
En contra: Previsible subida de precios (el aumento del IVA debe repercutir el alguien y sólo hay dos opciones: comprador y vendedor; si el vendedor lo asume, pierde; si lo asume el comprador, gasta menos) y menor margen aún para las familias.
Hay una corriente económica muy fuerte que indica que la mejor manera de subir los ingresos por el IVA es bajarlo, para reactivar el consumo, de manera que la actividad económica apuntale empresas y empleos y el consumo haga subir la recaudación y bajar el desempleo (menos ayudas, menos gasto estatal, menos déficit).
Hay algo que no se puede obviar: España tiene uno de los impuestos de valor añadido más bajos de Europa, incluso con la modificación actual, que implica mantener el superreducido al 4% y pasar el reducido del 7% al 8% y el normal del 16% al 18%. Países como el Reino Unido también han acordado ahora subidas (allí será del 20%) y otros lo hicieron metidos ya en la crisis. Suiza y Andorra son los únicos estados claramente diferenciados del resto en cuanto al IVA. El común de los países, incluso los que consideramos de perfil menos desarrollado, se sitúan a partir del 15%. De los famosos PIIGS, España tiene el más bajo. Aun con la subida al 18% está dos puntos por debajo de Portugal e Italia, tres por debajo de Grecia y 3,5 de Irlanda.
Lo que sí que parece cuestionable es el empeño de hablar de la subida del IVA en términos porcentuales. Decir que el IVA sube un 2% genera confusión: sube 2 puntos básicos. El IVA es un diferencial, lo que es un porcentaje es el resultado. La cuenta es simple. El 2% del 16% es un 0,32%. Para pasar del 16 al 18, el IVA sube dos puntos, pero el incremento del diferencial es del 12,5%; del mismo modo, pasar del 7 al 8% implica aumentar el diferencial un 14,28%.
Aun así, lo peor de todo esto no es en sí misma la subida del IVA, sino la que viene de otras necesidades de la sociedad moderna como el gas, el butano y lo que esté por venir (o la gasolina, con una subida cercana al 50% en el último año y medio, y a ver qué pasa con la ecotasa). Peor aún, la factura del agua, la luz, etc, que cada uno recibe en este mes de julio, llevará ya incluido el IVA actualizado, aunque el consumo corresponda a meses anteriores, puesto que la ley fija la fecha facturación para el cálculo del IVA, y no la fecha de compra/consumo. Por eso, muchos comercios se han lanzado a rebajas más o menos encubiertas en las semanas previas, para dar salida al stock que habían pagado con un IVA que en julio les recortará aún más el margen de beneficios.
Y ya puestos a cabrear al personal con una subida de 2 puntos, aprovecho y subo 3, que para eso llevo con los precios más o menos congelados dos años con la crisis, ¿no? Esto, que parece una tontería, lo piensan muchos comerciantes, en particular de la restauración. Si no subes los precios, el IVA lo pagan ellos. Si lo suben, paga el consumidor, pero no recaudan ellos... sino el Estado.
A favor:
Aumentar la recaudación para reducir el déficit público, que está ahogando el margen de maniobra del Estado y también de las empresas. Los datos no mienten, con independeencia del apoyo/rechazo a Zapatero y su gobierno: en 2009, el Estado gastó el doble de lo que ingresó. Insostenible se mire por donde se mire.
Mantener el gasto social (que por la tendencia del paro tendrá que subir por fuerza en los PGE) a través de esos ingresos extra, al tiempo que poder reimpulsar ayudas a las pymes, que se pueden ir a pique de forma masiva sin medidas que lo eviten (y ya se sabe que las pymes suponen la base laboral española)
En contra: Previsible subida de precios (el aumento del IVA debe repercutir el alguien y sólo hay dos opciones: comprador y vendedor; si el vendedor lo asume, pierde; si lo asume el comprador, gasta menos) y menor margen aún para las familias.
Hay una corriente económica muy fuerte que indica que la mejor manera de subir los ingresos por el IVA es bajarlo, para reactivar el consumo, de manera que la actividad económica apuntale empresas y empleos y el consumo haga subir la recaudación y bajar el desempleo (menos ayudas, menos gasto estatal, menos déficit).
Hay algo que no se puede obviar: España tiene uno de los impuestos de valor añadido más bajos de Europa, incluso con la modificación actual, que implica mantener el superreducido al 4% y pasar el reducido del 7% al 8% y el normal del 16% al 18%. Países como el Reino Unido también han acordado ahora subidas (allí será del 20%) y otros lo hicieron metidos ya en la crisis. Suiza y Andorra son los únicos estados claramente diferenciados del resto en cuanto al IVA. El común de los países, incluso los que consideramos de perfil menos desarrollado, se sitúan a partir del 15%. De los famosos PIIGS, España tiene el más bajo. Aun con la subida al 18% está dos puntos por debajo de Portugal e Italia, tres por debajo de Grecia y 3,5 de Irlanda.
Lo que sí que parece cuestionable es el empeño de hablar de la subida del IVA en términos porcentuales. Decir que el IVA sube un 2% genera confusión: sube 2 puntos básicos. El IVA es un diferencial, lo que es un porcentaje es el resultado. La cuenta es simple. El 2% del 16% es un 0,32%. Para pasar del 16 al 18, el IVA sube dos puntos, pero el incremento del diferencial es del 12,5%; del mismo modo, pasar del 7 al 8% implica aumentar el diferencial un 14,28%.
Aun así, lo peor de todo esto no es en sí misma la subida del IVA, sino la que viene de otras necesidades de la sociedad moderna como el gas, el butano y lo que esté por venir (o la gasolina, con una subida cercana al 50% en el último año y medio, y a ver qué pasa con la ecotasa). Peor aún, la factura del agua, la luz, etc, que cada uno recibe en este mes de julio, llevará ya incluido el IVA actualizado, aunque el consumo corresponda a meses anteriores, puesto que la ley fija la fecha facturación para el cálculo del IVA, y no la fecha de compra/consumo. Por eso, muchos comercios se han lanzado a rebajas más o menos encubiertas en las semanas previas, para dar salida al stock que habían pagado con un IVA que en julio les recortará aún más el margen de beneficios.
Y ya puestos a cabrear al personal con una subida de 2 puntos, aprovecho y subo 3, que para eso llevo con los precios más o menos congelados dos años con la crisis, ¿no? Esto, que parece una tontería, lo piensan muchos comerciantes, en particular de la restauración. Si no subes los precios, el IVA lo pagan ellos. Si lo suben, paga el consumidor, pero no recaudan ellos... sino el Estado.
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