Esto no deja de ser un pequeñísimo homenaje a una figura irrepetible de cuya irreparable pérdida se han cumplido 25 años. Ese 21 de junio de 1988, como bien definió Paco Correal, la primavera murió dos veces. Y así hasta hoy le recuerda a Sevilla que su época de esplendor, la de sus fiestas y sus tradiciones, acaba de golpe sin que el calor deje atisbar su vuelta.