Creo humildemente que no hay nada peor que contestar de forma inadecuada a una necedad objetiva. Joan Puigcercós queda retratado recurriendo al peor de los clichés, de esos que abundan sobre Andalucía y los andaluces, que si vagos, que si catetos, que si tal que si cual. Del "pitas pitas" de Aguirre y "la paguita" de Duran i Lleida al "no paga ni dios" del independentista catalán. En fin, un despropósito de gran calibre.